El cross-dressing ha sido durante años representado y vivido como una práctica solitaria. Muchas personas y familias, presuponiendo un ambiente hostil, optan por mantener en silencio y secreto la práctica (“permanecer en el armario”). Las violencias específicas que sufren las personas que practican el cross-dressing constituyen una realidad poco conocida entre la población general, agentes sociales y en el interior de las mismas comunidades LGTBI. La gravedad de la discriminación se relaciona con las pre-nociones, estereotipos y falsas creencias alrededor de “la travestí”, así como con la minimización o invisibilización de la problemática por desconocimiento de sus especificidades. El documental pretende mostrar la práctica y vivencia de una identidad y expresión de género que si no adquiere un mayor grado de visibilidad puede continuar siendo difícil de reconocer por la sociedad, incluidos los operadores jurídicos garantes de la protección de las “víctimas” de estas discriminaciones y de sus derechos fundamentales.

La idea del “hombre heterosexual cross-dresser” parece llegar al contexto catalán sin una memoria colectiva. No obstante, es una incisión en la dinámica de un proceso histórico de configuración de “la travestí”. Se relaciona con imaginarios que le preceden: travestido, fetichista, transformista, etc. La psiquiatría y los discursos sexológicos le han dado forma produciendo argumentos “esencializadores”: inversiones presentes en la naturaleza, almas en cuerpos equivocados, etc.; pero sobre todo han sido los nutrientes esenciales para enraizarlo como una “alteración psicológica”. El documental pretende mostrar los factores socioculturales que producen estos imaginarios. Desvelar la memoria hace posible entender el carácter político de la trayectoria histórica que le incumbe y permite incluir la perspectiva LGTBI en la memoria histórica de las ciudades.

Una parte de las personas que practican el cross-dressing no se sienten enmarcadas en una idea de “comunidad LGBTI” aunque esta pueda recoger su clamor. El uso de paraguas comunes (LGTBI, trans, etc.) revela las disonancias al interior de las mismas comunidades que, a menudo, se relacionan con desigualdad entre ellas (clase social, identidad de género, orientación sexual, lugar de procedencia, etc.). De aquí pueden surgir dinámicas de exclusión y el establecimiento de nuevos “márgenes”. El documental pretende convertirse en una herramienta de sensibilización para el refuerzo de acciones comunitarias y de una red de apoyo entre el colectivo cross-dresser y la comunidad LGBTI, dada la urgencia a la cual nos enfrentamos ante la existencia de vidas ciertamente heterogéneas pero que son insostenibles en nuestro sistema de género.